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 Casa Desolada.

Nueva edición del clásico de Dickens con una presentación elegante y cuidada a cargo de Valdemar. La edición incluye multitud de notas del traductor para quien se interese por conocer los referentes sociales y de constumbres del contexto histórico en el que transcurre la novela.

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 En busca del tiempo perdido. A la sombra de las muchachas en flor.

Segunda entrega de la adaptación gráfica de la novela de Marcel Proust, con un dibujo estilo Hergé que recrea cuidadosamente el entorno precido y evocador en el que transcurre la novela.

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 The Show.

Lenka es una cantautora pop australiana que ha participado con sus canciones en bandas sonoras de series de máxima audiencia en EEUU como Anatomía de Grey o Betty, y que ha reunido en este album debut.

La mosca tsé-tsé PDF Imprimir E-mail
Escrito por ferdinand   
Viernes, 23 de Febrero de 2007 15:00

 

¿Quién, llegado este momento, se atreverá a discutir la supremacía del género humano que ha llegado hasta nuestros días, tras compararlo con cualquier otra cultura que haya podido existir sobre la faz de la Tierra? El nostálgico. El que huye de la asepsia y ama a los fantasmas. El que ha decidido no darle la espalda al absurdo porque sabe que precisamente en él reside la gloria de la existencia humana. ¡Acabemos con aquel que reivindica su ser como entidad irrepetible! Es mucho más sencillo ignorar a las personas que tratar de situarse a su altura (no diré ya de imaginarse lo que pudiera ser el mirar por sus ojos). El camino rápido es el mejor camino. Los vencidos darán lustre a las cunetas de la historia. Los recuerdos sustituirán al petróleo, garantizando el funcionamiento de la máquina hasta el infinito…Y mientras tanto viviremos, al fin, libres. Soñando. Más.

Cuando era pequeño corría despavorido si veía una brillante mosca de color verde cerca del lugar en que me encontrara. No sé dónde había visto o leído que esos insectos de atuendo cool no eran si no las temibles moscas tsé-tsé, animalitos a los que Dios encomendó la propagación por el mundo de la enfermedad del sueño (Él siempre tan preocupado por nuestro descanso). El caso es que siempre que me topaba con alguna, acababa blasfemando y huyendo; por lo que supongo que contrariaba doblemente al Creador (pues me revelaba contra su obra y contra su nombre). Ahora que he decidido recorrer mi camino con toda la libertad de la que sea capaz de pertrecharme, no le guardo rencor a dios, ni a los hombres que pudieran crearlo. Cada cual ha de decidir su destino y compañeros de viaje. Ahora mato a las moscas cargado con el asco que me depara mi superioridad, con precisión, casi con deleite. He aprendido bien que el hombre debe concentrarse en sublimar sus deseos de matar con los seres inferiores o superiores a él, nunca con sus iguales (ellos son los únicos que juzgan). No considero mis iguales a los que han matado. No considero nada al que mata, porque no puedo entenderlo. El que mata puede que gane un terrible poder, pero deja de pertenecer a este mundo.

No sé qué mosca me ha picado. Miro alrededor y apenas si soy capaz de reconocer o nombrar nada. La gente revolotea sonriente y despreocupada. Sin duda, el mundo debe haberse convertido en un lugar mejor, al cabo de todo este tiempo, de algún modo que escapa a mi entendimiento. Hubo una época en que llegué a creer que estaban enfermos, pero ahora sé que estaba equivocado. Completamente equivocado. Probablemente, una tarde, hace muchos años, una mosca aprovechó un descuido mío para inocularme alguna clase de porquería. Soy yo el que está enfermo. Y no le guardo a la mosca ningún rencor por ello.


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