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 Casa Desolada.

Nueva edición del clásico de Dickens con una presentación elegante y cuidada a cargo de Valdemar. La edición incluye multitud de notas del traductor para quien se interese por conocer los referentes sociales y de constumbres del contexto histórico en el que transcurre la novela.

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 En busca del tiempo perdido. A la sombra de las muchachas en flor.

Segunda entrega de la adaptación gráfica de la novela de Marcel Proust, con un dibujo estilo Hergé que recrea cuidadosamente el entorno precido y evocador en el que transcurre la novela.

AREOMusica

 The Show.

Lenka es una cantautora pop australiana que ha participado con sus canciones en bandas sonoras de series de máxima audiencia en EEUU como Anatomía de Grey o Betty, y que ha reunido en este album debut.

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Escrito por kim   
Miércoles, 28 de Febrero de 2007 16:05
Y fijándome, fijándome, que yo me fijo mucho, me di cuenta que lo primero que debe de hacer falta para entrar por la Puerta del Príncipe del paraíso de los columnistas ha de ser alguien a quien dirigir el susodicho derrame de letras. Y digo esto, porque casi todos los que son alguien tienen un alma cándida que se arma de paciencia y se presta a ser musa y fusa de tanta idea que anda suelta por ahí.

Así pues me dije, que yo me digo mucho, es lo que tengo, que me digo... me dije, decía, “nena, a buscarte un alma cándida”. Y así se me han pasado dos semanas como dos soles, busca que te busca. Que se me estaba poniendo cara ya de Indiana Jones. Porque claro, una no es, aún, una Elvira Lindo que tenga un santo que llevarse a la tecla del ordenador, ni a ningún otro sitio, que todo hay que decirlo. Ni un Eduardo Mendicutti, con una Susi descarada y ordinaria que le airee a una los armarios hasta el día en que se decide a dejarlos abiertos de por vida. Ni siquiera tengo un Pepe Carvalho, que de lo malo, malo, lo mismo te sirve para contarle tus penas que para que te prepare una caldereta de marisco. Eso sí, siempre y cuando no le dejes la biblioteca al alcance de la chimenea.

Y ¡hete aquí otra vez! que de repente di con la solución, que como siempre, estaba al alcance de la vista. ¿Pues no tengo yo una mari estupenda que me entiende divinamente? Es más ¿no tengo acaso una colección de maris bárbaras todas ellas (¡ojito! bárbaras de buenas, entiéndaseme, que sólo son brutitas en caso de extrema necesidad)? Si es que soy afortunada, a falta de un alma cándida, tengo varias. Me río yo de los pobres que se tienen que conformar con una.

Pues nada, que creo que ya lo tengo todo para poder iniciar mi viaje hacia el Pulitzer. Lo malo es que después de tanta búsqueda y tanto estrujarme las meninges se me han quedado achatadas por los polos y claro las musas han pasao de mí y se han tomado las consabidas vacaciones a las que tienen derecho por convenio y porque tienen mucha cara. Así que creo que dejaré el apasionante tema del que quería hablar hoy aquí para otra ocasión. Eso es, lo dejaré para cuando vengan mis maris.
 
KIM 
Última actualización el Miércoles, 28 de Febrero de 2007 16:15