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Nueva edición del clásico de Dickens con una presentación elegante y cuidada a cargo de Valdemar. La edición incluye multitud de notas del traductor para quien se interese por conocer los referentes sociales y de constumbres del contexto histórico en el que transcurre la novela.

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Segunda entrega de la adaptación gráfica de la novela de Marcel Proust, con un dibujo estilo Hergé que recrea cuidadosamente el entorno precido y evocador en el que transcurre la novela.

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Lenka es una cantautora pop australiana que ha participado con sus canciones en bandas sonoras de series de máxima audiencia en EEUU como Anatomía de Grey o Betty, y que ha reunido en este album debut.

Kamchatka (I) PDF Imprimir E-mail
Escrito por JM   
Domingo, 11 de Marzo de 2007 12:20

El tamaño de la península es aproximadamente el de Francia mas los Países Bajos, y en ella viven únicamente unos 500.000 habitantes, 350.000 en la capital Petropavlovsk-Kamchatsky.

Esta baja concentración demográfica, unida al hecho de permanecer hasta hace relativamente poco tiempo, cerrada a cal y canto al turismo, han contribuido a que aun hoy, pueda uno perderse por sus inmensos paisajes, totalmente salvajes y donde es mas fácil encontrarse con un oso pardo de mas de 500 Kg. que con otra persona.


A QUIEN LE VA A GUSTAR
Si a usted le gustan las ciudades, los museos, conocer y disfrutar del encuentro con otras culturas, degustar delicados manjares y por otro lado no soporta las incomodidades que le ofrecen el campo y la vida al aire libre, entonces lo tiene claro, NI SE LE OCURRA IR A KAMCHATKA.

Este viaje esta indicado, para aquellos a los que no les importa dormir en el suelo, comer de cualquier manera y les produce un inmenso placer el hecho de pasarse seis horas sudando y resoplando como un caballo para llegar a la cima de un volcán. Si además, le encanta la geología, entonces Bienvenido. Esta usted en el paraíso.

Kamchatka se encuentra en pleno centro, de lo que se llama, el anillo de fuego del Pacifico, una zona de constante actividad geológica, donde chocan las placas Euroasiática y del Pacifico. En Kamchatka encontramos mas de 90 volcanes, 15 de los cuales, se encuentran en permanente actividad.

Resumiendo: este viaje  esta especialmente indicado  para los amantes de la naturaleza, para quienes deseen disfrutar de pisar tierras vírgenes y para quienes quieran ver con sus propios ojos, como la  naturaleza aun esta llena de vida, por lo menos en algunas pequeñas zonas de este planeta.

UN PASEO: ¿Que se puede ver en Kamchatka?
Es imposible describir todas y cada una de las maravillas naturales que uno puede visitar en este territorio, pero, concentrándonos en la zona más “accesible”, es decir, en la zona alrededor de la capital Petropavlovsk-Kamchatsky, podemos ya degustar un pequeño menú representativo de lo que nos ofrece esta tierra.

En primer lugar, ahora que aun estamos descansados, vamos a patearnos algunos volcanes.

En un radio de cien kilómetros alrededor de Petropavlovsk, podemos encontrar varios volcanes dignos de ser visitados. Entre ellos destacan el Avachinsky, el cual se puede ver en el horizonte, desde cualquier parte de la ciudad, el Mutnovsky y el Gorely.

VOLCAN AVACHINSKY

 De los tres que vamos a ver, el primero, el Avachinsky, es el más duro de subir, son ocho horas de subida y cuatro de bajada. Las rampas finales hacen que llegues a la cima, arrastrándote y jurando en arameo, al mismo tiempo que te preguntas que coño se te ha perdido aquí con lo tranquilo que se esta en casa.

Pero en el momento en que consigues poner el pie en lo alto, y después de unos breves minutos, en los que únicamente eres capaz de intentar recuperar el aliento que perdiste unos mil metros mas abajo, levantas la mirada y ves ante ti la caldera del volcán, con su colorido, las fumarolas expeliendo vapor y azufre, la lava solidificada, el color de la tierra y el cielo……

Entonces, te olvidas del cansancio, te levantas sin darte cuenta y te pasas una hora andando arriba y abajo, siguiendo el borde del cráter, y literalmente, alucinando en colores.

La bajada se pasa rápido, aun tienes en la retina las imágenes del rato pasado en el borde del cráter, y mientras vas comentando con los compañeros los detalles que mas te han atraído, llegas de nuevo al refugio del que partiste doce horas antes, mas cansado que un galeote, pero con la sensación de estar viviendo una experiencia increíble, lo que hace que  el cansancio sea mas llevadero.

VOLCAN MUTNOVSKY

Este volcán, aunque no es tan duro como el Avachinsky, no por ello es menos espectacular.
La subida, es mas suave, pero, andas mucho mas rato por glaciar, lo que no deja de ser también, bastante cansado. No tiene, desde luego, las duras rampas del Avachinsky, pero tampoco es ningún paseo. Son unas seis horas de subida, más dos de bajada.

 


 


 La principal característica de este volcán reside en un hecho acaecido en el año 2.000: entró en erupción derribando una parte de la pared del cráter (el volcán es de tipo explosivo). Esto permite que te puedas meter en el interior de la caldera a través de esta brecha en la pared del cráter, y os aseguro que pasear por el interior de la caldera de un volcán activo,  pararte a dos metros de una fumarola de mas de cuatro metros de diámetro, que suelta una columna de vapor de mas de 50 m de alto es, como mínimo, impresionante (y si eres algo aprensivo, acongojante). El intenso olor a azufre que domina todo el interior del cráter, te permite comprender porque le llaman “el aliento del diablo”.



VOLCAN GORELY

 El Gorely es el de subida más suave de los tres,  pero el paisaje que puedes observar durante la subida, y sobre todo una vez llegas a lo alto de los cráteres, es quizás el más espectacular de todos.

La característica principal de este volcán es que en cada erupción crea un nuevo cráter: así, en la actualidad, la cima del Gorely tiene cuatro cráteres. En la foto se puede ver el cráter nº 2 y detrás de la pared que parte a este cráter por la mitad, se encuentra el cráter nº 3.

La subida al Gorely no es demasiado exigente, son unas tres horas y media de subida, y una de bajada. Ah! Y la bajada es para pasarlo bien. Empiezas bajando por una ladera con bastante inclinación, formada por grava volcánica, con lo que a cada paso que das, bajas un par de metros. Finalmente, llegas al glaciar, donde puedes bajar “esquiando” sin esquís. (El que se atreva, claro).

(Continuará)


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Última actualización el Martes, 19 de Agosto de 2008 19:30