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 Casa Desolada.

Nueva edición del clásico de Dickens con una presentación elegante y cuidada a cargo de Valdemar. La edición incluye multitud de notas del traductor para quien se interese por conocer los referentes sociales y de constumbres del contexto histórico en el que transcurre la novela.

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 En busca del tiempo perdido. A la sombra de las muchachas en flor.

Segunda entrega de la adaptación gráfica de la novela de Marcel Proust, con un dibujo estilo Hergé que recrea cuidadosamente el entorno precido y evocador en el que transcurre la novela.

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 The Show.

Lenka es una cantautora pop australiana que ha participado con sus canciones en bandas sonoras de series de máxima audiencia en EEUU como Anatomía de Grey o Betty, y que ha reunido en este album debut.

La hipócrita falsedad de la mentira PDF Imprimir E-mail
Escrito por a priori   
Lunes, 26 de Marzo de 2007 13:14
En ese laberinto de obviedades del que se nutre el área más inocente de nuestra imaginación, siempre aparece un mecanismo que nos ayuda a decorar el espacio en el que cada día nos refugiamos.  Algo así como el aliño indispensable de una atractiva ensalada o como la gaseosa que agradece el vino peleón.

Es un revulsivo que a veces actúa como ataque despiadado y en otras ocasiones nos defiende como una coraza.  Puede ser capaz de seducir, suavizar, contentar o estimular. Casi nunca actúa para hacer daño, porque su misión es precisamente la de remedio a esos males que podrían llegar a ser irreversibles.
 

Pues bien, a pesar de todas las virtudes con las que cuenta este arte decorativo con propiedades sanitarias, nos encontramos que muchas personas son enemigas de su aroma, ese que sólo huelen cuando son los receptores de su efluvio, no cuando son ellos mismos los que expanden el olor.

Mentir es un verbo que todos, absolutamente todos, hemos conjugado en primera persona y a pesar de ello sigue resultando un ejemplo de negatividad obsesiva que nadie sabe explicar con precisión.
La mentira debe ser interpretada siempre como un juego del que todos conocemos sus reglas, y a pesar de que nos moleste que otros sepan manejar con más habilidad las fichas que se reparten a diario, no deberíamos solemnizar nuestros principios despreciando una actividad que es indispensable para vivir.
Eso sí, la mentira no es un método infalible.  De hecho, se necesita la sublimación para llegar  a conseguir el efecto deseado. Es como el crimen perfecto, sólo se produce cuando nadie sabe que ha sido cometido.
De todas formas no se fíen de casi nada de lo que he escrito. Parafrasearé a Epiménides para deciros que a priori siempre miente.  ¿Será verdad?
Última actualización el Martes, 27 de Marzo de 2007 20:21