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 Casa Desolada.

Nueva edición del clásico de Dickens con una presentación elegante y cuidada a cargo de Valdemar. La edición incluye multitud de notas del traductor para quien se interese por conocer los referentes sociales y de constumbres del contexto histórico en el que transcurre la novela.

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 En busca del tiempo perdido. A la sombra de las muchachas en flor.

Segunda entrega de la adaptación gráfica de la novela de Marcel Proust, con un dibujo estilo Hergé que recrea cuidadosamente el entorno precido y evocador en el que transcurre la novela.

AREOMusica

 The Show.

Lenka es una cantautora pop australiana que ha participado con sus canciones en bandas sonoras de series de máxima audiencia en EEUU como Anatomía de Grey o Betty, y que ha reunido en este album debut.

El animal avergonzado PDF Imprimir E-mail
Escrito por ferdinand   
Martes, 27 de Marzo de 2007 09:41
Supongo que había que estar bien preparado para cuando conociera a la tal libertad. Y desde luego esperaba que fuera todavía más guapa que algunas de las chicas con las que pasé la educación básica; maravillosas, sobre todo, los días que teníamos gimnasia. ¡Educación física la llamaban (y la llaman)!  ¡Menuda estafa!

Cualquier político de esos que la gente suele tener por serios se espantaría ante la afirmación que voy a hacer a continuación. Probablemente cualquier persona que se considere seria, también. ¡Serios del mundo, yo os digo que no conozco la libertad! ¡Yo os grito que tal dama no existe! ¡No pretenderéis que me crea que esa fulana que hay tumbada en el sofá, con los párpados ebrios y la boca tapizada de bacterias malignas es la libertad! ¿No habéis encontrado nada mejor con lo que vestirla para mostrársela al mundo? ¿Qué son esos harapos dorados, esas cintas opresivas? ¿Cuál es el olor de su perfume, el de las multitudes congestionadas y vociferantes? ¿De qué son esas marcas? ¿Acaso la habéis traído arrastrando sus mollas sobre los adoquines? Fue en error creer que los adoquines estaban bajo vuestros pies. No. No, señores serios: los adoquines estaban un poco más arriba, luciendo la mejor de sus pelucas. No. No voy a entrar en razón. De ninguna de las maneras. Yo no pienso follarme eso.
 
Poder sentir vergüenza no está al alcance de la mayoría de la gente. La vergüenza se ha convertido en una maldición. Se ha depauperado, la vergüenza. En un mundo en el que los colores fuertes están condenados a desaparecer, todo es interpretado en clave arremetamos-contra-todo-lo-que-amenace-nuestra-libertad. ¡Malditos fascistas, sois casi tan majos como los que firmaban sentencias de muerte! Todas las noches salís con vuestros camiones cubiertos de lonas polvorientas a repartir meretrices por las ciudades y los pueblos. ¡Nos encantan vuestras putas, la chupan tan democráticamente…! Amanecemos extasiados, con verdaderas ganas de devolveros el favor, día tras día. Salimos a la calle regocijándonos por poder disfrutar plenamente de esa libertad que nos habéis traído. Llevamos su sabor en los labios después de comerle el coño; no nos la lavamos, porque no nos sentimos sucios. ¡Al acabar la jornada, gandulearemos un poco en algún parque público, y tumbados boca arriba, contemplando el cielo calmo, gritaremos educadamente al mundo que somos felices! ¡Porque el mundo tiene que enterarse del  milagro, después de tanto tiempo! Hasta los muertos deben estar cansados de esperar. El mundo nunca será libre, porque el ser humano no merece tanta grandeza. Así que muerdo mis huesos tranquilo y pido disculpas por la mayoría de los plurales. ¡Y no me miren como si no comprendieran nada, o acabarán por hacerme avergonzar!