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Nueva edición del clásico de Dickens con una presentación elegante y cuidada a cargo de Valdemar. La edición incluye multitud de notas del traductor para quien se interese por conocer los referentes sociales y de constumbres del contexto histórico en el que transcurre la novela.

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 En busca del tiempo perdido. A la sombra de las muchachas en flor.

Segunda entrega de la adaptación gráfica de la novela de Marcel Proust, con un dibujo estilo Hergé que recrea cuidadosamente el entorno precido y evocador en el que transcurre la novela.

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Lenka es una cantautora pop australiana que ha participado con sus canciones en bandas sonoras de series de máxima audiencia en EEUU como Anatomía de Grey o Betty, y que ha reunido en este album debut.

Tadrart (Argelia) PDF Imprimir E-mail
Escrito por JM   
Lunes, 02 de Abril de 2007 16:26

Y no sólo nos lo recuerda el paisaje. En las rocas y cuevas que iremos encontrando a lo largo de nuestro viaje, cientos y cientos de pinturas y grabados (unos mejor conservados que otros) nos muestran, como si de un álbum fotográfico se tratara, escenas de caza de jirafas, elefantes, caballos, pastoreo de vacas, ceremonias y celebraciones... Imágenes que nos permiten, si no ya conocer, al menos imaginar cómo discurría la vida en esta zona, cuando en Egipto reinaban los faraones, dos mil años antes de que se levantara la primera choza en lo que luego seria Roma. 


QUÉ PODEMOS VER

Cuando le dices a alguien que no conoce el desierto que vas a pasar unos días allí, lo mas normal que te contesten es, “pero que vas a ver, si allí no hay nada”.

Nada más lejos de la realidad. Pero cómo explicarle a alguien el disfrute de ver cómo cambia de color la arena, según avanza el día...  Cómo explicar la majestuosidad de una duna de 300 metros de alto... Es casi imposible, porque en el desierto, más que ver, sientes. Los recuerdos que te quedan, más que de imágenes, son de sensaciones, y los sentimientos son muy difíciles de explicar.

Cómo explicar la sensación de inmensidad y soledad que te produce la visión de las interminables extensiones de dunas...
Cómo conseguir que otros entiendan lo que es sentir el silencio, ese silencio absoluto que casi te ensordece. Cómo describir  el cielo nocturno que ves, mientras estás acostado en un saco de dormir sobre la arena, las incontables estrellas que abarrotan el firmamento. La sensación que te produce levantarte por la mañana y descubrir, a veinte metros de donde estabas durmiendo, las pisadas de un guepardo que andaba detrás de un antílope.

En fin, que no es tarea fácil, pero, intentaré al menos hacer llegar a los que leáis estas páginas una mínima parte de estas sensaciones.


EN RUTA

El origen y el final de este viaje es la ciudad de Djanet. Esta pequeña ciudad, situada en un oasis con su palmeral y sus pozos, es el único lugar habitable en muchos kilómetros a la redonda. Aquí se encuentra también el aeropuerto al que llegaremos desde Argel.

Cañón El Biredj
Una vez llegados al aeropuerto, nos esperan ya nuestros guías tuaregs, con los Land Cruiser cargados, y empezamos directamente el viaje sin llegar a pasar por la ciudad.  

 

Una etapa corta: simplemente alejarse un poco de la “civilización” y montar el campamento para pasar la primera noche a las puertas del Tadrart, en el Cañón de El Biredj.

Esta noche, al ser la primera, dormimos dentro de las tiendas, cosa que ya no se volverá a repetir a lo largo del viaje... Pues quién va a querer encerrarse dentro de un caja de lona, pudiendo tener por techo un infinito mar de estrellas.

Moulennaga
Salimos de mañana hacia Moulennaga, paraje donde nos esperan colecciones de pinturas rupestres.

 

Por el camino, pasaremos por las dunas de Ouantabarakat, donde empezamos a descubrir el verdadero Tadrart, con sus dunas aferradas a las paredes de piedra, cuyas formas nos dejan sin aliento.

Sin aliento, realmente, nos quedamos, cuando nos da por subir a lo alto de una duna de 200 metros de altura, la inclinación de unos 60 grados, más el hecho de que a cada dos pasos para arriba bajas uno, debido a que la arena se escurre bajo tus pies.

   
Por fin montamos el campamento, pero esta noche ya nadie quiere encerrarse en su tienda y dormimos al aire libre, en un vivaque que se repetirá cada noche a partir de hoy.

Tin Merzouga
  Hoy salimos para Tin Merzouga, un Erg (mar de dunas) realmente espectacular.

En primer lugar, nuestros guías nos llevan a un Guelta, o pozo de agua escondido entre unas rocas. Hay que rellenar los depósitos, pues a donde vamos no hay ni gota de agua. Nosotros podríamos habernos pasado días andando por los alrededores y habríamos sido incapaces de encontrar este pozo.

Por el camino nos detenemos en varios yacimientos de pinturas y grabados rupestres, donde podemos darnos cuenta de lo diferente que era este lugar hace 5.000 años.

 

 

Seguimos adelante y empezamos a adentrarnos en el Erg. La sensación de soledad se hace aun mas intensa entre este laberinto de arena, y los conductores tienen que aplicar toda su sabiduría para evitar dejarnos atrapados en la arena.

Finalmente llegamos al Erg, donde dunas de más de 300 metros de altura, con su arena rojiza, parecen jugar con la luz del sol poniente para crear un mosaico de luces y sombras que nos hacen sentirnos afortunados de poder estar aquí y ver este espectáculo.

   
Recuerdo que aquí, mientras nuestros guías preparaban la cena, sin mediar palabra nos fuimos separando unos de otros, subiendo una duna, andando por la cresta... Cada cual fue buscando su lugar desde donde poder observar a sus anchas el grandioso espectáculo, y nos quedamos cada uno solo consigo mismo, observando el paisaje y la puesta de sol sobre el mar de dunas

   
In Djaren
Por la mañana, salimos temprano y dejamos atrás el Erg de Tin Merzouga, para dirigirnos hacia el Oued de In Djaren, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a su colección de pinturas y grabados rupestres.

Por el camino pasamos por el laberinto de piedra y arena de Tilafaso, donde las rocas toman formas inverosímiles, que parecen querer desafiar la ley de la gravedad, manteniéndose erguidas en posiciones imposibles.

Finalmente llegamos a In Djaren, donde acampamos, rodeados de un número increíble de pinturas y grabados.


Erg Admer
El último día en el Tadrart salimos con destino  hacia el más grande mar de dunas del sur argelino, el legendario Erg Admer. 

Será nuestra última noche en el desierto, y aprovechamos hasta el último momento para grabar en nuestra memoria las últimas imágenes de este grandioso espectáculo que es el desierto del Sahara.


Djanet
Fin del viaje. Llegamos al oasis donde se asienta la ciudad de Djanet, aprovechamos para recorrer su mercado y comprar algunos pañuelos y algo de artesanía local, además de dátiles, claro, el producto estrella del lugar. 

Por la tarde termina definitivamente nuestra escapada al desierto: vamos al aeropuerto donde nos espera el avión que ha de trasladarnos hasta Argel.

¡Y esto es todo, amigos! Espero haber sido capaz de transmitir, aunque sea solo en una pequeña proporción, la magia del desierto.


Un detalle más para que os podáis hacer una idea de lo que sentí en este viaje... De todos los viajes que he hecho hasta ahora, ha sido sin lugar a dudas en el desierto donde más he "desconectado" de los problemas que a todos nos afligen. Fue un autentico "lavado de cerebro" que me hizo regresar mucho mas desestresado.
Renovado.


http://www.djanet.org/  -- Web en frances sobre la ciudad de Djanet
http://zeribavoyage.free.fr/  -- Una agencia de viajes, sita en Djanet 

 
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Última actualización el Martes, 19 de Agosto de 2008 19:30