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 Casa Desolada.

Nueva edición del clásico de Dickens con una presentación elegante y cuidada a cargo de Valdemar. La edición incluye multitud de notas del traductor para quien se interese por conocer los referentes sociales y de constumbres del contexto histórico en el que transcurre la novela.

AREOComics

 En busca del tiempo perdido. A la sombra de las muchachas en flor.

Segunda entrega de la adaptación gráfica de la novela de Marcel Proust, con un dibujo estilo Hergé que recrea cuidadosamente el entorno precido y evocador en el que transcurre la novela.

AREOMusica

 The Show.

Lenka es una cantautora pop australiana que ha participado con sus canciones en bandas sonoras de series de máxima audiencia en EEUU como Anatomía de Grey o Betty, y que ha reunido en este album debut.

No más peces PDF Imprimir E-mail
Escrito por ferdinand   
Martes, 03 de Abril de 2007 11:03

De día, de noche, cansado, risueño. Hasta los cigarrillos saben de modo diferente cuando estás sentado frente a la orilla y el humo se pierde en un aire que nos parece más inmenso, agrandado por la perspectiva azul que empequeñece todas las realidades imaginables. Hace tanto tiempo que no voy a pescar así…

Esta tarde he estado observando a un árabe que lanzaba justo delante de mi ventana. He visto su cubo, su caja, sus movimientos esperando a que la punta de su caña cabeceara. He visto las brasas de sus cigarrillos (imposible vislumbrar sus humos), la gente que se le acercaba y miraba hacia arriba incrédula. He deseado que capturara una buena pieza para que pudiera justificarse mejor ante los pelmazos ojeadores de cubos vacíos; esos que siempre le interrumpen a uno con preguntas tontas, consejos y fantasmadas. He tratado de pensar qué le estaría pasando al árabe por la cabeza. Lo sé perfectamente: nada. No se necesita nada cuando se está pescando así, ni siquiera que piquen los peces. Con el mar basta.

Es una manera extraña de engañar la que tiene el pescador. Imaginar el señuelo flotando sumergido no se sabe muy bien dónde, ni en compañía de qué criaturas es como sentarse en un bar a esperar que suceda algo. ¿Me morderá, no me morderá? ¿Hay algo de verdad, vivo, allí, debajo de toda esa agua salada? ¿Tendrá hambre? ¿Tendrá sed? ¿Será pez, será raya? ¿Será una bota? Una vez pesqué un tampax. Otras veces me emborraché solo. Es un engaño a distancia. Paciencia y soledad. Al pescador le gustaría poder ver su aparejo por un agujerito, para saber cómo mejor disponerlo. A mí ya digo que me da igual. El simple acto me llena (me llenaba) a lo que recuerdo. A veces iba con amigos, pero entonces los acontecimientos se desarrollaban de manera diferente. Hay sensaciones que no se pueden compartir. El mar es para estar solo, por eso detesto las playas en verano.

Ahora escucho a las olas derrumbarse monótonamente, impulsadas desde un centro desconocido, un lugar que nunca se detiene, que jamás tendrá descanso. El agua está oscura. Nadie diría que hay peces bajo su manto móvil. Repito que a mí no me importa. Podría estar vacío. Me bastan el mar, la arena y un cigarrillo.