AREOLibros

 Casa Desolada.

Nueva edición del clásico de Dickens con una presentación elegante y cuidada a cargo de Valdemar. La edición incluye multitud de notas del traductor para quien se interese por conocer los referentes sociales y de constumbres del contexto histórico en el que transcurre la novela.

AREOComics

 En busca del tiempo perdido. A la sombra de las muchachas en flor.

Segunda entrega de la adaptación gráfica de la novela de Marcel Proust, con un dibujo estilo Hergé que recrea cuidadosamente el entorno precido y evocador en el que transcurre la novela.

AREOMusica

 The Show.

Lenka es una cantautora pop australiana que ha participado con sus canciones en bandas sonoras de series de máxima audiencia en EEUU como Anatomía de Grey o Betty, y que ha reunido en este album debut.

Golfo de Nápoles (1 de 2) PDF Imprimir E-mail
Escrito por JM   
Jueves, 17 de Mayo de 2007 13:06
SITUACION

La región de la Campania, se encuentra situada en la costa del Mar Tirreno, al sur de Roma. Es una de las regiones con mas densidad de habitantes por kilómetro cuadrado, lo cual no deja de sorprender si tenemos en cuenta, que en pleno centro de esta zona se encuentra un volcán que puede volver a entrar en erupción en cualquier momento.

De hecho, esta proximidad al volcán es una de las principales fuentes de riqueza de la región, ya que su suelo es extremadamente fértil, y aunque el gobierno promueve el alejamiento de las zonas más próximas al volcán, pocos son los agricultores que aceptan las indemnizaciones para dejar esas tierras.

Ya en la época romana se conocía a esta región como la “afortunada Campania”, y estaba considerada una de las mejores áreas de veraneo por los poderosos de Roma, los cuales tenían en la zona villas a las que huir cuando en Roma agobiaba el calor del verano. En Baia (la antigua Baiae romana) se encuentran algunas de estas villas, la mayor parte sumergidas en el golfo debido a la deriva continental y a los cambios de nivel del Mediterráneo.

UNA VUELTA POR EL GOLFO.

En el golfo de Nápoles podemos encontrar paisajes, ciudades, diversiones turísticas... Pero lo que quizás la hace aun mas especial es el hecho de que toda la zona es un gigantesco museo al aire libre. Aquí los amantes de la historia, y en especial  aquellos a los que les atraiga la época de Roma, desde la republica hasta el final del imperio, podrán disfrutar de unos días en los que, llegaran a creer que el tiempo ha dado un salto atrás.

BAIA

Empezamos por la parte norte del golfo: en esta zona encontramos la ciudad de Baia (Baiae). Esta ciudad era una de las zonas de veraneo más exclusivas en la época del imperio... Podríamos comparar esta ciudad en esta época, con Montecarlo en la época actual. Rodeada por los “campos flamígeros”, una zona volcánica con aguas termales, se convertía en pleno verano en la capital del imperio, ya que hacia aquí se dirigían todos aquellos que podían pagarse una villa en la zona.

En la actualidad, pocas ruinas quedan de la que fuera una ciudad de lujo y opulencia, y la mayoría, por desgracia (o quizás por suerte), se hallan sumergidas bajo las azules aguas del golfo, siendo la única manera posible de visitarlas una excursión en barco con fondo de cristal, o para aquellos que posean algún titulo de submarinismo, una visita submarina a los palacios de los Julios, a diez metros bajo el agua (algo, por otra parte, que merece realmente la pena ).

Pero Baia no era solo una ciudad de fiestas: aquí se encontraba también Portus Iulius, el principal puerto y sede de la Armada Occidental del Imperio.

Como sabrá todo aquel que haya leído el libro “Pompeya” de Richard Harris, a pocos kilómetros de aquí, algo mas al norte, prácticamente en la punta de la península de Cumas, que cierra el golfo por el norte, se encuentra un pequeño pueblo llamado Bacoli, que no tiene nada en especial salvo la mayor cisterna subterránea que se conserva en el mundo. Con una capacidad de 12.600 m3, la Piscina Mirabilis era la reserva de agua para abastecer a la flota romana, y vale la pena acercarse a verla, entrar dentro y bajar hasta el fondo. Es impresionante, y a la mente no puede dejar de establecer comparaciones entre ese “deposito de agua” y las catedrales góticas que conocemos.
 

PUTEOLI

Siguiendo hacia el sur, dejamos atrás Baia para llegar a Pozzuoli (Puteoli), siguiente parada. En esta ciudad podemos detenernos a observar el mercado, junto al puerto, donde además podremos disfrutar de los frutos del mar que aquí llegan, además de ver el antiguo macellum, el mercado de la antigua Puteoli, podremos acercarnos a visitar uno de los anfiteatros mejor conservados, el Anfiteatro de Flavio.

 

 

 

 



NAPOLES

 Llegamos a continuación, a la capital de Campania, Nápoles. Convertida en capital por Alfonso el Magnánimo, Nápoles nos permite conocer un poco de nuestra propia historia. Aquí podemos visitar el museo histórico de la ciudad, donde descubriremos la fuerte influencia que dejaron en esta ciudad los años de dominio de la corona de Aragón.

Pasear por la calle Toledo, considerada una de las más antiguas de Nápoles, al anochecer es una buena manera de acercarse a Nápoles y a sus gentes. En los alrededores de esta calle, encontraremos la pizzería, donde según los napolitanos, se invento la Pizza.

La primera impresión que tiene uno de Nápoles, sobre todo si sale de la estación central, en plena plaza Garibaldi, es la de un caos impresionante y una suciedad extrema. Para poder visualizar esta plaza, imagínese la Puerta del Sol en Madrid o la Plaza de Catalunya en Barcelona, llena a reventar de coches, que aparecen por cualquier lado, cruzándose, dirigiéndose hacia nadie sabe donde y haciendo las maniobras mas inverosímiles, y sobre todo, con el claxon sonando continuamente. Llegué a creer que en cuanto salen de casa, los napolitanos, colocan cinta aislante sobre el claxon del coche para no tener que molestarse en ir  apretándolo continuamente.

 Pero una vez te integras en el caos reinante, Nápoles te llega a gustar. Te sientes cómodo en medio del desorden, aprendes a cruzar las calles por cualquier lado, eso si, sin mirar, porque si te ven mirar, piensan que ya les has visto y por tanto no vas a cruzar, así que lo mejor es no pensárselo y bajar directo de la acera mirando al frente.

Perderte por las callejuelas del centro de Nápoles llega a suponer una diversión bastante interesante: podrás ver las típicas imágenes de la ropa colgada cruzando las callejuelas, ver a las imponentes “mammas” sentadas a la puerta de casa y entrar en tabernas de mala muerte, donde todos te observan y donde, estas casi seguro, se reúnen los “camorristas”. En resumen, al menos para mí, Nápoles es una ciudad que merece la pena conocer.


HERCULANO

 Desde Nápoles, seguimos en dirección sur y nos detendremos en Herculano. Herculano merece un capitulo aparte. Si bien la fama se la lleva Pompeya, que será nuestra siguiente parada, Herculano no puede dejar de visitarse. Es, en muchos aspectos una visita aun más gratificante que la de Pompeya.

 Pompeya es la ciudad de los ricos, Herculano es la ciudad de los trabajadores, de los artesanos, comerciantes, pescadores.

Una característica que hace de Herculano algo diferente a Pompeya es el hecho de cómo quedo destruida. Mientras en Pompeya, la lava y el “lapillo”, fueron cubriendo la ciudad, Herculano desapareció de la faz de la tierra bajo una avalancha de lodo que la dejo cubierta en segundos. Este lodo se fue solidificando y se convirtió en una mortaja, que permitió conservar aun en mejores condiciones que en Pompeya los utensilios y muebles.

Además, al endurecerse y convertirse en piedra, este barro hizo que fuera mucho mas difícil excavar aquí, con lo cual se preservó de expoliadores.

Pasear por las calles descubiertas de Herculano (aun queda un 50% de la ciudad enterrada), es toda una experiencia. Asomarse  a una tienda, donde aun se encuentran las ánforas, perfectamente colocadas en las estanterías, ver las ropas que quedaron en la lavandería, nos permite conocer mejor que en ningún otro lado, como se vivía en aquellos tiempos.


VESUBIO

   Desde Ercolano, junto a la estación del tren de la línea circumvesubiana, parten taxis y autobuses que te acercan a la cima del Vesubio.

   Es una excursión muy recomendable, ya que las vistas desde la cima del volcán, son espectaculares. Desde la altura puedes observar la totalidad del golfo de Nápoles, al mismo tiempo que sientes el vértigo de mirar dentro de la caldera, donde humean las fumarolas. Desde la parada del autobús o taxi, hasta la cima, tienes unos quince minutos de subida a pie que no suponen ningún esfuerzo.

  

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 (Continuará)


 El areopagismo hace el turista aquí: "Viaje con nosotros": Turismo areopagita
Última actualización el Martes, 19 de Agosto de 2008 19:30