AREOLibros

 Casa Desolada.

Nueva edición del clásico de Dickens con una presentación elegante y cuidada a cargo de Valdemar. La edición incluye multitud de notas del traductor para quien se interese por conocer los referentes sociales y de constumbres del contexto histórico en el que transcurre la novela.

AREOComics

 En busca del tiempo perdido. A la sombra de las muchachas en flor.

Segunda entrega de la adaptación gráfica de la novela de Marcel Proust, con un dibujo estilo Hergé que recrea cuidadosamente el entorno precido y evocador en el que transcurre la novela.

AREOMusica

 The Show.

Lenka es una cantautora pop australiana que ha participado con sus canciones en bandas sonoras de series de máxima audiencia en EEUU como Anatomía de Grey o Betty, y que ha reunido en este album debut.

El chiripitifláutico universo del psicópata ibérico. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Lacenaire   
Jueves, 26 de Julio de 2007 10:49
Desde que Hitchcock tomase a Ed Gein como modelo del protagonista de Psicosis - el entrañable y acomplejado mega maníaco homicida Norman Bates- el género psicopático no ha dejado de producir películas en los que un entrañable y encantador majara , filólogo o cirujano cardiovascular las más de las veces , ritualiza el crimen hasta elevarlo al estatus de obra de arte con mayúsculas , no de esas que se exponen en Arco. Anthony Hopkins y Kevin Spacey pusieron su granito de arena para la mutación del personaje de paleto traumatizado por una madre ultracristiana a exquisito orfebre del homicidio con denominación de origen y gourmet de revueltos de ajetes con tripas de niño huérfano.

 

Quién iba a pensar que cosas tan tristes y típicas de la idiosincrasia yankee más rural como Charles Manson - el Hippie asesino - , Henry Lee Lucas - un semi indigente con malas pulgas - o John Wayne Gacy - el gordito de la tele violador de adolescentes - darían paso a semejante galería de criminales con titulación universitaria .Porque si no es debido a una inyección de presupuesto en I+D no se explica ni ahíto a pacharán (obviando las honrosas y glamourosas excepciones de Jack El Destripador , Pierre Lacenaire y el Estrangulador de Boston).

En cualquier caso España no podía quedar exenta de su cuota de asesinos mediáticos y nada mejor que tomar a El Solitario como pretexto para este repaso a la figura del psycho-killer español.

Este hombretón rollizo cuya jeta hasta hace poco sólo conocíamos por las difusas imágenes de cámaras de seguridad de los bancos que atracó ha sido un desengaño durísimo para todos los que pensábamos que en Europa , y no sólo en UK , podían darse verdaderos monstruos de la posmodernidad - como Andrei Chikatilo , el carnicero de Rostow , ya hiciera en la madre Rusia - y comprobar cómo ese admirable hijo de puta al que considerábamos poco menos que el Moriarty de las Hispanias no es más que un gordo cincuentón obsesionado con las armas cortas con mucha potra y un delirio paranoide ( que le permitió librarse de la mili ). Saben los Hados , porque me lo han contado esta mañana , que ver a este hombre salir de los juzgados abotargado y sonriente gritando " hola a todos , soy el solitario" no hiela la sangre ni al león de El Mago de Oz.

Pero sigamos retrotrayéndonos en el tiempo . Antes del Solitario España vivió un breve pero intenso periodo de pánico social durante el cual las madres no dejaban salir a la calle a sus hijas si no era con el bolso rebosante de artículos de defensa personal como sprays de pimienta o cacharros de esos que dan descargas eléctricas ( y que en el fondo no era sino temor a que las niñas se topasen en un callejón oscuro con alguno de los miembros del Areópago) . El personajillo causante del revuelto fue prontamente bautizado por la prensa como El Asesino de la baraja . Todo un logro , esta vez sí , el de haber encontrado un apodo que inspirase ese sentimiento mezcla de terror reverencial e hilaridad descontrolada consustancial al asesino en serie.

El fenómeno pudo habernos proporcionado material suficiente para rodar un par de películas de no haber durado tan poco y haber tenido un final tan descacharrante. El asesino , un ex militar antaño destinado a la antigua Yugoslavia , se entregó a la policía e hizo una confesión completa tras la cual , cuando debía firmar la misma , pasó a retractarse de todo lo dicho y hacerse el sueco .Su intención - como él mismo terminó confesando- era demostrar la facilidad con la que se pueden cometer asesinatos en nuestra sociedad y quedar impune porque - esto no sé si lo explicitó pero por si hay algún lector un poco lento ya lo explicito yo - la policía era tonta. Lástima que su plan maestro quedase truncado por un cabo suelto y al final un casquillo de bala sirviese para enchironarlo quedando probado que , si bien el cuerpo de policía no es un hervidero de genialidad, desde luego él tampoco.

Poco antes José Rabadán ya se había hecho un nombre en el gremio - el Asesino de la katana como acertadamente sería bautizado por la siempre original prensa española - matando a su familia a espadazos. Sin ser un serial killer también tiene su aquel , aunque en su caso el componente mediático sería ahogado por su afición a un videojuego con cuyo protagonista compartía peinado y virtualidad , al menos en cuanto que el pobre chaval también vivía lejos , muy lejos de la realidad. Triste y luctuoso hecho , que inspiraría a dos niñatas más tarde , dos émulas casi tan tristes , bobas y dignas de compasión como su Sensei.

Antes de Rabadán El horror tenía nombre , apellidos y seudónimo :Javier Rosado , aka El asesino del Rol. Dios sabe que su crímen amargó la infancia de cientos de chavales sistemáticamente acosados por sus madres para que no jugasen al rol ," que luego te vuelves loco y matas gente" , amén de cargarse a un pobre señor que esperaba el autobús (ejem).

Digo bien "crimen" pues la minuciosidad con que plantea sus acciones un asesino que guarda en casa una chaqueta y un cuchillo manchados de sangre y un diario en el que explica los hechos con todo detalle y profusión de pies de página no suele propiciar más oportunidades de ejercer y extender al uso del plural su fugaz paso por el panteón de grandes criminales de todos los tiempos.

No es un ranking del que sentirse orgulloso , es verdad. Pero también deberíamos ser comprensivos con estos personajillos dado que si bien no han conseguido elevar el listón para las futuras generaciones al menos sirven como escarmiento para el porvenir. La próxima vez que un español piense medianamente en serio en la posibilidad de convertirse a la causa tendrá al menos un referente para comparar y verá que no todos los homicidas cosechan el éxito del giallio y las slaughter movies sino que pueden aparecer como idiotas descoyuntados , un poco lelos y la mayoría de las veces de una fealdad innominable. Porque ya basta de pensar que los grandes psicópatas del cine son tipos guapos y carismáticos. Piensen que ante todo los grandes asesinos son personas cultivadas , esto es : empollones. Locos del mundo , no os dejéis convencer , las armas no las carga el diablo sino la estupidez. 

Última actualización el Domingo, 27 de Enero de 2008 12:07