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 Casa Desolada.

Nueva edición del clásico de Dickens con una presentación elegante y cuidada a cargo de Valdemar. La edición incluye multitud de notas del traductor para quien se interese por conocer los referentes sociales y de constumbres del contexto histórico en el que transcurre la novela.

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 En busca del tiempo perdido. A la sombra de las muchachas en flor.

Segunda entrega de la adaptación gráfica de la novela de Marcel Proust, con un dibujo estilo Hergé que recrea cuidadosamente el entorno precido y evocador en el que transcurre la novela.

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 The Show.

Lenka es una cantautora pop australiana que ha participado con sus canciones en bandas sonoras de series de máxima audiencia en EEUU como Anatomía de Grey o Betty, y que ha reunido en este album debut.

Mauritania PDF Imprimir E-mail
Escrito por JM   
Viernes, 23 de Mayo de 2008 14:12

Sin embargo, Mauritania, tiene algo diferente, algo que difícilmente encontrarás en esos otros lugares. Y ese algo es la gente, la gente que vive de y en el desierto, anclados a los pozos de agua, en oasis perdidos en el interior del desierto, allí donde nunca esperarías encontrar nada mas que piedra y arena, de pronto, entre las rocas, ves aparecer un palmeral, una corriente de agua y un amasijo de casas o chabolas, y entre las palmeras, pequeños huertos y algunas cabras, pastando junto a los camellos.


En estos oasis, se levantaban hace “solo”  unos 100 años, ciudades de mas de 20.000 habitantes, ciudades caravaneras, lugares de refugio, principio y fin de etapa para las inmensas caravanas que recorrían la ruta de la sal, llevando sus productos desde el lejano norte hasta las ciudades del sur, como la mítica Tombuctú.

Hoy en día, casi nada queda de aquellas ciudades, pero aun encontramos entre sus palmerales a los descendientes de aquellas gentes, los cuales, al igual que sus ancestros, siguen dando la bienvenida a los viajeros que llegan a sus tierras. Son gente hospitalaria por naturaleza y por cultura. En un medio tan duro como el desierto, la única manera de sobrevivir es con la ayuda de los demás. 

Acércate a cualquier puerta abierta, o a alguna jáima plantada bajo las palmeras y automáticamente serás invitado a tomar un té. Pero ten cuidado, si no dispones de tiempo, evita el té. La ceremonia del té puede durar de una hora a una hora y media. Y es que se trata de eso precisamente, de una ceremonia. La preparación de cada ronda de té, puede durar de 20 minutos a media hora, con un ritual perfectamente establecido, y se sirven tres rondas. “La primera, amarga como la vida. La segunda, dulce como el amor y la tercera suave como la muerte”.

SITUACION

Mauritania está situada en la costa atlántica de África, limita al Norte con Marruecos, o mejor dicho, con la parte que para algunos, es hoy  Marruecos, pero que para otros debería ser la Republica Saharaui. Al Noreste limita con Argelia, al Este, con Níger, al Sureste con Mali y al Sur con Senegal.



Por el actual territorio de Mauritania circularon hasta no hace mucho tiempo las caravanas, que cruzaban el desierto para llevar sal desde las minas del norte, hasta los poblados del sur, en lo que hoy es Mali o Burkina. O esclavos desde el sur hacia las tierras del norte. Y estas caravanas fueron las que dieron forma a esta tierra. En los oasis crecieron ciudades para dar abrigo a los caravaneros, y nombres como Ouadane o Chinguetti, eran puntos de referencia para aquellos que viajaban en esas caravanas.

EL ADRAR

La región del Adrar, situada aproximadamente en lo que seria el centro del país, es la zona por la que vamos a movernos. Subir más al norte, implicaría acercarse demasiado a la frontera con Marruecos, donde el Frente Polisário continúa con sus escaramuzas con el ejército marroquí. Mientras que mas al sur, nos acercaremos a la frontera senegalesa, donde es más fácil sufrir atracos por parte de bandas que cruzan la frontera para llevar a cabo sus ataques, para a continuación huir al otro lado de la frontera, para escapar de cualquier posible represalia.


NOUAKCHOTT.

Nouakchott es la capital de país, aquí llegaremos y de aquí partiremos. Pocas cosas mas podremos hacer aquí, Nouakchott es una ciudad fundada hace solo unos 60 años, cuando Mauritania consiguió su independencia, y no tiene prácticamente nada que merezca la pena ver.

Ha crecido sin ton ni son, la suciedad es una constante en toda la ciudad, y cuando digo suciedad, no me refiero a algo como Nápoles, por ejemplo. Nápoles a su lado, esta limpia como una patena.



Existe pero, un lugar en Nouakchott que si merece la pena visitar, la playa o puerto de los pescadores, donde cada mañana llegan los cayucos, cargados de pescado para vender. El espectáculo de gente comprando el pescado,  los “burrotaxis” que suben la compra desde la orilla de la playa, hasta el camino, los pescadores sacando las barcas del agua, forman un espectáculo fascinante. Si aun llevas cámara con película, llévate recambio, porque terminaras el carrete en un santiamén.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DE NOUAKCHOTT AL OASIS DE AZOIGA

Salimos temprano de Nouakchott, en dirección nordeste, al principio miramos el paisaje, una inmensa llanura salpicada de pequeñas dunas, pero que con el paso de las horas se va haciendo monótona. Hoy toca paliza de kilómetros, ya que desde la costa, tenemos que recorrer mas de trescientos kilómetros para llegar a la zona del Adrar, donde empieza “de verdad” el viaje.

A media tarde, abandonamos la carretera que une Nouakchott con Atar, la capital del Adrar, y una de los dos únicas carreteras asfaltadas de Mauritania, para empezar a internarnos entre el pedregoso terreno, buscando el paso hacia el oasis de Azoiga.

Por el camino, pasamos junto alguna que otra agrupación de tres o cuatro casas, que según nos comunica nuestro guía, es un pueblo.

Cuando al caer la tarde, ya estamos un poco cansados de saltar dentro del 4x4, y empezamos a preguntarnos si no nos habremos equivocado viniendo aquí, llegamos al oasis de Azoiga.


Y se desvanecen todas nuestras dudas, Azoiga es un inmenso oasis, casi treinta kilómetros de palmerales, bordeados por unas bellísimas dunas, que a medida que el sol va descendiendo, van tomando un increíble color dorado.


En esta época del año, casi nadie vive aquí, únicamente en la época de la recolección de los dátiles, llegan a este lugar cientos y cientos de personas, a pasar un par de meses recogiendo la fruta.

Subimos a una de las dunas, y desde lo alto de la misma podemos apreciar la inmensidad de este oasis, cuyo palmeral se pierde de vista a lo lejos.


DE AZOIGA A LAS GUELTAS D’AMAZMAZ Y OASIS DE MEDDAH

Salimos por la mañana temprano en dirección al Oasis de Meddah, nuestra siguiente parada.

Por el camino pasaremos por las gueltas d’Amazmaz, un deposito de agua, escondida entre rocas, pero que se utiliza desde hace miles de años, como demuestran las pinturas rupestres que se encuentran en las paredes de roca que bordean el estanque.


Después de rellenar cantimploras y bidones, seguimos la ruta hasta llegar al oasis del Meddah. 

Situado entre un erg de dunas y unas colinas rocosas, se encuentra este oasis, el cual da cobijo a una pequeña población, la cual, como ocurre en Azoiga, se llena de gente en la época de recolección de los dátiles.


Precisamente, esta noche, la pasaremos en una de las cabañas que se construyen para dar cobijo a los jornaleros.

Las casas del  pueblo, se confunden con las piedras, todo aquí es de color gris. Casas, tierra, rocas…. La verdad es que cuesta imaginar de que puede vivir esta gente aquí, en medio de la nada.


Al salir del pueblo, nos llaman desde una jáima montada junto a una acacia, y nos invitan a tomar el té, dado que no hay mucho que ver y tenemos tiempo, aceptamos con gusto la invitación, y compartiendo el té con la gente del lugar, dejamos pasar el tiempo hasta la hora de cenar.


DE MEDDAH A MEHIRT


   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Salimos de Meddah y al poco tiempo llegamos al cañón de Tifojar, donde nos espera una bajada de las que quitan el hipo. Primero una pendiente que hace que dentro del coche, tengas que apoyarte en el salpicadero para no quedarte pegado al cristal del parabrisas, y a continuación, seguimos el descenso por una especie de cauce seco entre la arena, que nos recuerda las bajadas en trineo que se ven en los juegos de invierno.


Una vez llegados a la llanura que se abre al pie del cañón, seguimos unas horas más hasta llegar a Terjit.

Terjit es un oasis que se encuentra incrustado en una grieta entre las rocas, de las cuales milagrosamente, mana agua, formando un pequeño cauce, junto al cual crece un tupido bosque de palmeras.


El contraste entre la desolación circundante y el frescor que se respira dentro del palmeral nos hace difícil salir del oasis, aunque finalmente conseguimos obligarnos a salir, ya que debemos continuar el camino.


Dejamos atrás Terjit y subimos por un camino pedregoso, dirigiéndonos hacia el paso de N’Tourvine, el cual se abre sobre el oasis de Mehirt, nuestro destino por hoy. Aquí nos espera una agradable sorpresa, acamparemos junto a un lago precioso, con un agua cristalina que te invita a sumergirte entre sus aguas.


DE MEHIRT A OUADANE

Hoy llegamos a Ouadane, una de las más legendarias ciudades caravaneras del Sahara occidental. Situada estratégicamente en la confluencia de varias rutas caravaneras, creció y se enriqueció gracias al transito constante de caravanas que llegaban a su oasis.


Existen registros de hace cien y doscientos años, donde se detallan las caravanas que llegaban diariamente a la ciudad, en la que algunos días, llegaron a acumularse mas de cincuenta mil camellos a sus pies.

La desaparición, hace apenas cincuenta años, de las caravanas, sustituidas por vehículos y trenes, supuso el fin de Ouadane. Así, una ciudad que contaba a fines del siglo XIX, con mas de veinte mil habitantes, escuelas coránicas, fortalezas inexpugnables y una vida y un comercio desbordantes, sobrevive hoy en día a duras penas, con poco mas de mil habitantes y una economía, basada en las pequeñas explotaciones agrícolas que pueden subsistir en el oasis y una pequeña industria de tejido, principalmente orientada al turismo.


Un paseo por las ruinas que quedan de la antigua ciudad nos dará una ligera idea de cómo pudo haber sido este lugar, aunque, es probable que en pocos años no quede mas que un montón de piedras, dado el ritmo al que se van desmoronando las antiguas casas.


Después de pasear por la antigua ciudad, llegamos a la ciudad “moderna”, donde el contraste entre lo que fue y lo que es hoy en día se hace aun más evidente, al andar por las polvorientas calles que forman esta ciudad.


DE OUADANE A CHINGUETTI

Dejamos Ouadane, para dirigirnos a otra de las principales ciudades caravaneras de la zona, Chinguetti. Considerada la séptima ciudad santa del Islam, Chinguetti, cuenta además con otros atractivos.


Mas conocida que Ouadane, Chinguetti ha sido durante muchos años, un centro cultural de referencia en esta zona del continente, y es que en esta ciudad, encontramos muchas bibliotecas que conservan aun libros de mas de quinientos años de antigüedad. Algunos de estos libros provienen de Al.Andalus, ya que en esta zona se instalaron algunos de los moriscos expulsados del reino de Granada en 1492 por la reconquista. Partieron con sus enseres y entre ellos, sus libros, libros que hasta hoy han sido conservados en estas bibliotecas, que han pasado de padres a hijos durante generaciones.


Chinguetti, además, ha sido durante los últimos años, una ciudad donde cada año seguía llegando una caravana, la caravana del Paris Dakar. Cada año era esta ciudad uno de los finales de etapa mas conocidos. Por desgracia, los sucesos acaecidos este último año, se han llevado el Dakar lejos de aquí, cosa que sin duda supondrá un duro golpe para la economía de la zona. Algunos de sus habitantes, ganaban con el paso de la carrera, el suficiente dinero para sobrevivir el resto del año.


En esta ciudad, a diferencia de Ouadane, se observa más vida, el comercio de telas y otros enseres, así como souvenirs y artesanía para turistas está en pleno auge. Y como muestra del pujante esplendor de la ciudad, vemos que hay abiertos en el “centro”, un bar y un restaurante, signo inequívoco de que, como los habitantes de la ciudad dicen “ça marche”.


DE CHINGUETTI A ATAR


  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La siguiente etapa, nos llevará hasta Atar. Atar es la capital de la región del Adrar, principal centro administrativo y comercial, cuenta además con un aeropuerto, que recibe de dos a seis vuelos semanales, dependiendo de la temporada, provenientes de Paris. Para aquellos que viajen a Mauritania, pensando solo en visitar el Adrar, es mucho mas cómodo llegar en uno de estos vuelos, cosa que hacen muchos franceses, a los cuales les encanta venir hasta esta ciudad, para una vez aquí, realizar marchas a pie durante unos días, por esta zona, acompañados de guías y camelleros.


Por otro lado, la ciudad en si, al igual que Nouakchott, no tiene nada de especial, únicamente un paseo por el mercado, o el descenso por el cañón de Amodjar, y la visita a Fort Saganne, de camino hacia aquí, son los principales atractivos de la etapa.


DE ATAR A LA COSTA

Aunque lo englobe dentro de una sola etapa, de hecho llegar de Atar, hasta la costa nos cuesta dos días. Tendremos que detenernos en alguna duna, para dormir, y seguir a la mañana siguiente para llegar hasta Nouakchott. Dejamos atrás ya la zona del Adrar y nos dirigimos de nuevo hacia la costa y hacia Nouakchott, donde deberemos tomar el vuelo de regreso a casa.


Antes, pero, nos queda un último día y una última noche en Mauritania, los cuales dedicaremos a  descansar en la playa.

Cuando se habla de la zona costera de Mauritania, la zona por excelencia a visitar es el Parque Nacional del Banc d’Arguin, situado en la costa norte del país, y un lugar de gran belleza. Pero por desgracia, nosotros no tenemos el tiempo necesario para llegar hasta allí, así que nos conformamos con subir un poco al norte, siguiendo la costa, hasta llegar a un poblado de pescadores, donde pasaremos el día y dormiremos en la playa.


Hablar de poblado, en el caso que nos ocupa, puede parecer una ironía, ya que cuando llegamos al lugar, vemos que dicho poblado está formado por algunas chabolas desparramadas junto a la playa, alrededor de lo que queda del oxidado casco de un barco que tuvo la desgracia de encallar en estas playas.


Nosotros, que de camino hacia aquí, pensábamos, bueno, siendo un poblado en la costa, seguro que algún plato de pescado o marisco en algún restaurante podremos comer! Pues va a ser que no.

Al día siguiente, nos levantamos y emprendemos regreso a Nouakchott, donde pasaremos el resto del día, esperando a que llegue la hora de ir al aeropuerto, visitando el museo nacional y el mercado de Nouakchott. Como nuestro avión, no sale hasta las dos de la madrugada, el propietario de la agencia que nos ha organizado el Tour, el sr.Jamal Abderrahmane, de Amatlich Tours. nos invita a cenar en su casa, donde nos sirven una esplendida cena a base de cus-cus, pollo, ensaladas, … Y donde podemos descansar hasta el momento de partir hacia el aeropuerto.


FINAL
   
Aquí termina este viaje, han sido doce días de viaje, doce días que nos han permitido atisbar por encima un trozo de Mauritania. Y el comentario final entre todos los que hemos estado compartiendo este viaje, ha sido, que mas allá de los oasis, de las dunas, de las puestas de sol en el desierto, lo que mas hondo nos ha calado, y lo que, sin duda, mas recordaremos, ha sido el contacto con las gentes del país, esos ratos pasados en una jáima, tomando el té en Meddah o en Terjit, la charla con el vendedor de artesanía en Chinguetti, o el rato pasado con las mujeres de la cooperativa artesanal de Ouadane, …


En todos estas ocasiones y en muchas mas, sentados en el suelo, hablando con aquella gente, mientras nosotros les miramos con curiosidad, intentando entender como viven y que piensan, y ellos igualmente intrigados con nosotros, mirándonos de soslayo, posiblemente, sin entender del todo que nos ha llevado hasta allí y evidentemente, intentando vendernos cualquier cosa que tengan a mano, pero compartiendo su agua y su té con nosotros, negándose tajantemente a aceptar cualquier pago por ello, compremos o no sus productos, representan, al menos para mi, la esencia de Mauritania.


INFORMACIONES UTILES

Para llegar a Mauritania, puedes hacerlo vía Paris, con Air France en vuelo hasta Atar, o vía Casablanca, con Royal Air Maroc, con vuelos diarios Casablanca Nouakchott.

Para movernos por el país, nosotros contactamos con la agencia Amatlich Tours, gente bien preparada y profesional, que hicieron que disfrutáramos de un placentero viaje sin otra preocupación que disfrutar del mismo. Es por eso que si alguien quiere ir allá, les recomiendo que se pongan en contacto con Mr. Jamal Abderrahmane, en su Web :


 

Última actualización el Martes, 19 de Agosto de 2008 19:31