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Nueva edición del clásico de Dickens con una presentación elegante y cuidada a cargo de Valdemar. La edición incluye multitud de notas del traductor para quien se interese por conocer los referentes sociales y de constumbres del contexto histórico en el que transcurre la novela.

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 En busca del tiempo perdido. A la sombra de las muchachas en flor.

Segunda entrega de la adaptación gráfica de la novela de Marcel Proust, con un dibujo estilo Hergé que recrea cuidadosamente el entorno precido y evocador en el que transcurre la novela.

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Lenka es una cantautora pop australiana que ha participado con sus canciones en bandas sonoras de series de máxima audiencia en EEUU como Anatomía de Grey o Betty, y que ha reunido en este album debut.

De la Arribada a Las Españas PDF Imprimir E-mail
Escrito por Tochamustia   
Jueves, 08 de Febrero de 2007 11:27

 

Como vuesa merced bien conosce, faze ya no menos de veinte y cinco años que los herejes de las Provincias Unidas no se muestran por las Islas, señal de que sin duda prepáranse para hacernos guerra y dar a traizión en nuestro presidio, pues Dios sabe que destos siervos de Satanás non ha de tenerse confiança, siendo de natural arteros y taymados. Partíme presto, pues, de aquestas remotas tierras de la Mar Pacífica con la misión de solizitar socorro a Su Magestad Cristiana, pues sería gran deshonra de la Monarquía si, Dios no lo permitiere, cayeren en garras de calvinistas, esos hideputas que el diablo lleve.

Fízeme a la mar a bordo de la Nao San Precario de Porras, con el piloto portugués Joao Tras Os Montes da Feira, el negro Angelico y quince yndios bautizados de las Islas como porteadores. Portavan aquestos ricos presentes para Su Magestad, y luzían sus mejores galas que era cosa de grande maravilla. Partimos pues venturosos, mas non le plugo al Altísimo que tuviéramos la mar en calma, e ya presto fue la nao presa de terribles tormentas, que dexaron aquesta muy maltrecha. E acontezió asimesmo que en navegando la que los portugueses llaman La Volta, la mesnada andava muy porfiada e menudeavan las cuitas y pendenzias, pues escaseavan ya los víveres, que todos nos hallávamos bien postrados.

En aqueste tranze tan terrible hallávanos, quando acontezió la cosa más milagrosa que un buen cristiano pudiere imaginar. Cuán grande fue la dicha, de tal suerte que no hay palavras que pudieren descrivirla. Mas trataré de fazerlo e asimesmo probaré de dar notizia de los fechos de las Españas de hogaño. Pues ha de saver Su Excelencia que en pasando el tiempo, aún menudean los ataques de los suzios piratas sarrazenos a las costas de nuestra España, mas por las naos mahometanas que cruzáramos en la nuestra ruta, parezióme que los españoles llevaban la guerra bien ganada contra los viziosos agarenos de Argel, pues sus galeras son magras e mal armadas, que non portan ya cañones ni ansí culebrinas, ni sus huestes picas o alfanges, que se aprietan en la cubierta los moros y sus negros, abarrotándola. Pues fue en siguiendo una de aquestas tristes galeras, que ya andava yo discurriendo de cómo abordarla o echarla a pique y dar en los infieles enviándolos a la diestra de Satán, quando divisamos una nao cristiana. Enteramente forrada de planchas de fierros, tan grande es la Gloria y el Poder de las Españas, que al divisar los moros a los bizarros soldados de Castilla, en sus jubones verdes y portando sus arcabuzes, entregáronse asustados sin dar combate, que ya conosce Su Excelencia de lo cobardes que son aquestos e de lo arrojados y fieros de los soldados de la Monarquía.

Lleváronnos prisioneros junto a los mahometanos, pues tan penoso aspecto ofrezíamos, que por más que tratava de explicarme en la hermosa lengua de Castilla, no dieron muestras de comprender. Arribamos ansí a las tierras de la Patria, dando continuas grazias al Altísimo, mas tuve gran porfía con el Capitán de la hueste española, pues ya presto le mostrava el requerimiento de Su Excelencia, ya la Carta de Hidalguía, que non dio muestras de reconoscer, ni el linaje de los Tochamustia, ni la visión del blasón y escudo de armas, que vuestra merced sabe que es bien conoscido en las Españas, compónese de un moro empalado en campo de gules con la leyenda "Scorti fili, magis dicendum est". En apurado trance me las veía, quan prestamente arribó a la bahía una galera morisca, embarrancando e dispersándose los traidores moros huyendo .Corrieron los soldados tras dellos, e incluso los villanos a capturarlos, que era gran cosa de ver, y tal fue nuestra ventura, pues escabullímonos con gran presteza.

Emprendimos el camino hacia la Villa y Corte, e por las notizias que hube de los lugareños, primeramente he de dezir que paresceme que non es el año mil y seiscientos y treinta, como el padre Pero de Aguirre Lasarte y Azcoitia sostiene, sin duda confundido por los brevajes que le preparan los yndios, mas hallémonos ya en el año del señor del dos mil y siete. He de dezir asimesmo que los moros y los negros prisioneros de las galeras, se toman como esclavos y cultivan los campos, e tan grande es nuestra Gloria cristiana, que las naziones de Francia e Inglaterra y los luteranos alemanes pagan tributo para poner en cultivos aquestas dichas tierras. Que ya non ha guerra con ninguna nazión cristiana, ni con los calvinistas holandeses, pues las Provincias Unidas ya no pertenezen a la Monarquía. Otrosí, los traidores portugueses son nazión independiente, lo qual el piloto Joao al oírlo abandonó la expedizión para volverse a Portugal, el muy traydor, e que asimesmo los reynos de su Magestad andan aún porfiando entre ellos, castellanos con catalanes e vizcaínos, e todos entre sí.

En arribando a la Corte, y si Dios Nuestro Señor ansí lo quiere, tornaré a dar relazión de todo lo que aconteziere e de todas las notizias de nuestra amada patria.

Vaya con Dios Vuesa Merced

Tochamustia

Óleo sobre Lienzo 

 "La Batalla de Tarifa", Diego Velázquez, Jr. Óleo sobre Lienzo Sucio.

 

Última actualización el Jueves, 08 de Febrero de 2007 20:03