AREOLibros

 Casa Desolada.

Nueva edición del clásico de Dickens con una presentación elegante y cuidada a cargo de Valdemar. La edición incluye multitud de notas del traductor para quien se interese por conocer los referentes sociales y de constumbres del contexto histórico en el que transcurre la novela.

AREOComics

 En busca del tiempo perdido. A la sombra de las muchachas en flor.

Segunda entrega de la adaptación gráfica de la novela de Marcel Proust, con un dibujo estilo Hergé que recrea cuidadosamente el entorno precido y evocador en el que transcurre la novela.

AREOMusica

 The Show.

Lenka es una cantautora pop australiana que ha participado con sus canciones en bandas sonoras de series de máxima audiencia en EEUU como Anatomía de Grey o Betty, y que ha reunido en este album debut.

Grandilocuentos
Fantasía erótica PDF Imprimir E-mail
Escrito por Sinuosa   
Viernes, 18 de Enero de 2008 11:39

Por fin tenía lugar el encuentro largamente esperado. Bastó una mirada sostenida en el vacío de la burbuja en que nos hallábamos los dos en aquella estación de tren repleta de gente para lanzarnos a la cama que había al lado dispuesta. No soy mujer de largos preliminares y en mis fantasías la arquitectura y el urbanismo se confabulan para economizar detalles innecesarios.

Última actualización el Viernes, 18 de Enero de 2008 15:02
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El desconocido - IV PDF Imprimir E-mail
Escrito por ferdinand   
Viernes, 30 de Marzo de 2007 09:49
Regresé a la oficina un poco turbado por el episodio de la chica de pelo moreno, pero con ánimos renovados para tratar de liquidar todas las tareas pendientes y poder marcharme a casa un poco antes de la hora estipulada. El asunto me mantendría ocupado toda la tarde, puesto que descartaba la posibilidad de esperarla en los pasillos de suelo relucientemente opaco que rodeaban la planta veintisiete. La imaginé esperándome al lado de una maceta, tranquilamente, como un hermoso gusano que estuviera mordisqueando hojas delicadamente.
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El mono PDF Imprimir E-mail
Escrito por Josep Lluís Claramonte   
Domingo, 18 de Marzo de 2007 19:18
Aunque había ido a la universidad, nunca pensé que aquellos años me sirvieran en mi nuevo cometido.
Mis estudios de anatomía me prepararon bien. Conozco perfectamente las arterias que recorren los genitales de un primate.
Última actualización el Domingo, 18 de Marzo de 2007 19:23
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El desconocido - III PDF Imprimir E-mail
Escrito por ferdinand   
Jueves, 15 de Marzo de 2007 12:03

No se quiere convencer uno de que está perdido hasta que lo está irremediablemente. Cuando no conocemos cuál es nuestro punto máximo de desgaste siempre pensamos que vamos a poder recuperarnos. Al despertar empecé a plantearme si de verdad no habría alcanzado ese punto hace días, incluso semanas. La luz de la mañana me desagradó profundamente. ¿Adónde creía que iba filtrándose sin mi permiso por la ventana de mi habitación? ¿Qué pretendía iluminar? ¿Cuáles eran sus nuevas? Tenía que levantarme, otro día más. Ese era su mensaje. Y tenía que cumplirlo deprisa si no quería volver a llegar tarde al trabajo.

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En el dique PDF Imprimir E-mail
Escrito por Muchasuertebarro   
Lunes, 12 de Marzo de 2007 13:09

Te he visto pasar. Yo anclado a la terraza de la taberna por una copa y una revista amarilla, que la ceguera incipiente apenas me permite leer. Tú navegas entre la corriente con la vela principal al aire, el carmín rojo de tus labios como bandera de una patria lejana, allá en las tierras de tu corazón. Mis uñas sucias. Tu vestido como un incendio en mis ojos nublados. Bebo. Las entrañas me comienzan a arder y salgo a toda máquina detrás de ti, sin moverme un ápice de mi asiento. Pero la ventaja que me llevas es irreducible. Ya no soy el grumete mocoso de los quince años, pero siento que estoy encaramado al palo mayor, desde el que veré cómo asoma la tierra de un nuevo mundo en este mundo casi tan viejo y artrítico como yo. Me ha bastado un segundo, a lo mejor menos, para saber que tú eres la última mujer en el último puerto. El dorso curtido y reseco de mi mano arrastra la saliva de aguardiente de mi boca desdentada, los mocos que han velado mi indiferencia casi infinita durante años en esta taberna. El borrachín que atracó en este puerto nadie sabe cuándo, porque todos los de entonces están ya criando malvas. Los dedos en busca del lagrimal acuoso. Un pañuelo que nadie se atrevería a sacar del bolsillo, porque es un andrajo del color de las ciénagas.

Última actualización el Lunes, 12 de Marzo de 2007 17:19
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