Comics de viajes Imprimir
El Areópago lee
Escrito por imparsifal   
Sábado, 13 de Septiembre de 2008 19:29
Con la reciente publicación en Astiberri del tercer comic de Guy Delisle: Crónicas Birmanas, parece que se afianza un nuevo subgénero en el mundo del comic-book a nivel internacional relacionado con la literatura de viajes. A diferencia de aquellos comics de aventuras en los que nos sentíamos exploradores de la mano de Hugo Pratt o François Burgeon a través de Corto Maltés o Isa, en éste nuevo subgénero de viajes lo que hacemos es recorrer y contemplar territorios no cómo expedicionarios sino como espectadores, siendo el autor el propio protagonista.

 

La antología de los 4 números de Totem aventuras y viajes, fue allá por los ochenta el compendio de peripecias ilustradas más emocionantes que podían regalarle a un adolescente.

A Guy Delisle lo conocimos en nuestro pais por Pyonyang, la entretenida epopeya de este canadiense mientras trabajó en la capital de Corea del Norte como colaborador en el SEK (Scientific Educational Korea) donde elaboran películas de dibujos animados. A través de su periplo coreano Delisle nos traslada con perplejidad divertida sus vivencias cotidianas, sus pensamientos en situaciones extravagantes, apuntes de la historia de este pais que va descubriendo. Sus ilustraciones en blanco y negro la forman viñetas  de trazo claro que en muchas ocasiones carecen de texto pero que están llenas de matices, convirtiendo la lectura en una experiencia completa para el lector que acabará el comic book con la sensación de haber estado allí.

Tras el exito de Pyonyang, Astiberri publicó Shenzhen (7 años después de que se publicase en otros paises). En esta ocasión Delisle viaja a esta ciudad china donde tiene que trabajar supervisando a un equipo de animadores. En esta megaciudad cercana a Hong Kong el autor narrará más axfisia que asombro, dejando a un lado toda fascinación sitiéndose siempre un extraño al modo del protagonista de Retorno de la Estrellas de Lem.

La sensación de agobio por los problemas de comunicación van más allá de las diferencias lingüisticas ya que en un entorno laboral en el que el coordina a un equipo de trabajo (su antecesor dimitió)  a pesar de tener una traductora nunca llega a sentirse parte del grupo. A pesar que el dibujo en Shenzhen es idéntico al de Pyonyang al acabar su lectura nuestras sensaciones son completamente distintas, realmente Delisle ha conseguido asentar la confusión y la desidia en nuestro viaje.


Crónicas Birmanas, es el último comic-book de Guy Delisle publicado en España. En éste nos reencontramos nuevamente con el aventurero Delisle en la última de sus odiseas, esta vez en Rangún acompañado de su pareja miembro de Médicos sin Fronteras y de su hijo. Como en las anteriores crónicas Delisle comparte con sus lectores  su irónica y sorprendida visión de la vida en este pais con atención en temas tan dispares como la política (su casa está muy cerca de la premio nobel de la paz Aan San Suu Kyi) o la gastronomía.  Al contrario que en la Nouvelle Manga, Delisle no se muestra íntimo y en todo momento su pareja es un convidado de piedra en la narración. Casi parece artificial que no haya cabida en viñeta alguna de una mirada, una sonrisa o un beso. Su bebé se integra como un elemento más en el contexto de descubrimiento protagonizando algunos episodios deivertidos y llenos de ternura.

En la misma línea pero en mi opinión con resultados muy inferiores se encuentra Macedonia, un trabajo enfarragoso guionizado por Harvey Pekar (inspirador de American Splendor) con base en las experiencias de Heather Roberson, una estudiante de sociología y pacifista que viaja a la exrepública balcánica para conocer de primera mano los cambios que están acaeciendo en un momento tan convulso como fue la independencia. Me llama la atención que en todas las reseñas se hable tanto de Roberson y Pekar y no del ilustrador Ed Piskor que con sus dibujos salva medianamente los muebles en este relato.


La lectura como digo está desorganizada y es enfarragosa, no por la cantidad de información que aparece sobre la política y la economía en el pais (que es abundante) sino por la forma de engarzar los diferentes episodios. En mitad de la lectura uno acaba sintiéndose perdido. A pesar de todo ello este viaje a Macedonia nos permite conocer al pueblo albano y kosovar en plena ebullición de los balcanes.
Última actualización el Domingo, 21 de Septiembre de 2008 13:10